
Se registran 101 niños de Costa Rica adoptados en dicho país entre 1975 y 1992
26/07/26 | 07:53am
Un informe independiente de 772 páginas, encargado por el gobierno de Noruega, analizó presuntas irregularidades en adopciones internacionales y dedicó un apartado al caso de 101 niños costarricenses adoptados por familias noruegas entre 1975 y 1992.
El documento, publicado a finales de junio bajo el título "Responsabilidad, riesgo y confianza", recopila testimonios de costarricenses adoptados en ese país, quienes relataron diferencias entre la historia que recibieron de sus padres adoptivos y la versión de sus familias biológicas sobre las circunstancias que rodearon las adopciones.
Aunque el informe identifica deficiencias en los procedimientos administrativos utilizados para declarar el abandono de algunos menores y cuestiona si se agotaron las alternativas para mantenerlos con sus familias o encontrar soluciones dentro de Costa Rica, concluye que no encontró evidencia de irregularidades sistemáticas graves ni de corrupción en el programa de adopciones que durante esos años operó entre el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y la organización noruega Adopsjonsforum (asociación noruega enfocada en adopciones internacionales).
El comité determinó que los menores costarricenses enviados en adopción a Noruega eran, por lo general, niños de mayor edad o grupos de hermanos. Los 101 expedientes representan apenas el 0,5 % de todas las adopciones internacionales tramitadas hacia ese país.
Como parte de la investigación, la comisión revisó en profundidad 33 casos individuales, analizando expedientes, archivos, permisos, bases de datos y actas disponibles.
“La comisión ha sido informada de cuatro procesos de adopción desde Costa Rica a Noruega (con un total de nueve niños) en los que se alega que existen errores y/o ilegalidades. Los errores e ilegalidades se refieren tanto a deficiencias en el proceso de preaprobación en Noruega como a asuntos relacionados con el proceso previo a las adopciones en Costa Rica.
“Se ha puesto en duda si los niños fueron declarados abandonados sobre una base correcta, y si se intentó lo suficiente encontrar soluciones nacionales para los niños antes de considerar la adopción internacional”, señala el documento.
Para emitir las conclusiones, desde Noruega contactaron a un abogado costarricense experto en la materia y se tuvo contacto con ticos adoptados durante dichos años. Además, se recibieron consultas de cuatro personas adoptadas y se entrevistó a una madre biológica cuyo hijo fue uno de los menores adoptados.
El informe dedica varias páginas a reconstruir las historias de personas costarricenses adoptadas entre 1975 y 1992, quienes años después lograron localizar a sus familias biológicas.
Uno de los casos involucra a dos hermanos adoptados en Noruega en la década de 1980 quienes años después encontraron a su familia biológica en Costa Rica.
“Los adoptados han expresado discrepancias entre lo que se les contó a los padres adoptivos y lo que la familia biológica afirma sobre las circunstancias de la adopción. A los padres adoptivos se les dijo que la madre era menor de edad cuando tuvo a su primer hijo, cuando en realidad tenía veintitantos años. La madre biológica también cree que hay errores en las fechas de nacimiento en los documentos de los adoptados”, revela el informe.
Se explica que estos hermanos vivieron con su abuelo y otros familiares durante varios años, la madre desapareció durante “un tiempo” tras un conflicto con el abuelo y cuando ella regresó ya los niños no estaban.
“La madre biológica ha explicado que nunca supo nada más, a pesar de haber visitado varios orfanatos”, describe el informe al señalar que los niños recuerdan que antes de su adopción estuvieron en un orfanato, pero saben poco de todo el proceso; además, agregan que no han tenido un resultado positivo al pedir información al PANI.
“Nadie en la familia sabía que los niños habían sido adoptados en Noruega. Esto fue particularmente difícil para un hermano mayor, que no entendía adónde habían ido sus hermanos menores”, detalla el testimonio al explicar que estos hermanos lograron contacto con su familia biológica gracias al contacto con un sacerdote y la red social Facebook.
Otro de los casos incluidos en el informe repite la versión de “discrepancias” entre las versiones que recibió la persona adoptada.
“Se dice que el contacto extranjero del Foro de Adopción describió que la madre era drogadicta, delincuente y que exponía a los niños al abandono. La madre biológica, por otro lado, explicó que era de otro país de Latinoamérica y que había sido arrestada y encarcelada por falta de residencia legal en Costa Rica. Durante ese tiempo, los niños quedaron al cuidado de una conocida, quien los entregó a PANI. Al salir de prisión, la madre intentó localizar a los niños, pero no recibió ninguna información de PANI. Temía que los niños hubieran fallecido”, se menciona.
En este caso tanto la persona adoptada como su madre biológica se reunieron con el PANI para revisar la documentación y expresar su rechazo a lo indicado en los documentos y manifestó que lo escrito se colocó con la finalidad de facilitar la adopción,
Además, la mujer dada en adopción reveló a los investigadores del comité que en los documentos revisados observó que el novio de su mamá biológica mostró su interés de hacerse cargo de los menores, pero aún así el trámite de adopción continuó hasta ejecutarse.
Esta persona logró ubicar a su familia biológica al contactar a un abogado que era mencionado en los documentos, quien le brindó los datos de su madre biológica.
“La familia en Costa Rica está compuesta por varios hermanos, mayores y menores, que crecieron con tías, padres y otros parientes. La relación entre hermanos se describe como buena y cercana, y para el adoptado en Noruega, la separación de esta familia representa una experiencia dolorosa y difícil”, se menciona.
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Otro de los costarricenses adoptados en Noruega compartió la narración de lo ocurrido tras encontrar, también a su familia biológica.
Esta persona compartió incluso la declaración de la tía quien los cuidaba mientras la madre trabajaba. Esta mujer (tía) narró un proceso de traslados irregulares y sin consentimiento de su familia.
“Nos trasladaron inmediatamente a la capital, San José. La abuela contrata a un abogado, pero sin éxito. Incluso nos buscaban en el periódico.
“El comité ha realizado una entrevista con la madre biológica. Ella ha explicado que recibió información sobre en qué orfanato estaban los niños, pero que nunca se le permitió volver a verlos. Tampoco le dijeron a qué país fueron adoptados los niños”, describe el informe al explicar que la adopción se concretó seis meses después del momento en el que les quitaron a sus hijos.
La madre biológica dijo que le explicaron que no podría recuperarlo por no tener un hogar propio, pese a esto, se explica que la mujer manifestó que nunca “dejó de luchar por los niños”.
El recuentro de esta familia se da luego de que el adoptado contactara a su familia biológica y viajara a Costa Rica para su reencuentro; la información sobre su madre la ubicó tras buscar documentos y pedir información a diversas instancias.
La revisión de los registros del proceso de este caso muestra falta de documentación en el proceso, por lo que no se pudo conocer con precisión en qué se basó la adopción en Noruega.
“Los documentos del PANI contienen principalmente información sobre los solicitantes noruegos y no detallan el proceso que llevó a la declaración de abandono de los niños. El adoptado añora profundamente a su familia biológica en Costa Rica y desea recuperar su vínculo familiar y anular la adopción en Costa Rica”, dice el documento sobre el caso.
Un cuarto caso expuesto en el informe revela un proceso de declaratoria de abandono de menores realizado tan solo seis días después de que el Patronato abriera el expediente sobre ellos.
“Se contactó con diversas personas del entorno local de los menores y con familiares, pero las investigaciones y evaluaciones sobre la capacidad, el deseo y la aptitud de estas personas para cuidar de los menores no parecen haber sido exhaustivas”, describe el documento al explicar en dos meses quedó en firme la declaratoria de abandono e inició el proceso de adopción tras diversas publicaciones realizadas en el periódico.
Los testimonios fueron parte del proceso de recopilación de información del comité a cargo de la investigación, señalan debilidades del proceso realizado décadas atrás, aunque se descartan graves irregularidades.
En AmeliaRueda.com consultamos al PANI sobre las conclusiones de la investigación y las menciones realizadas sobre Costa Rica y los casos descritos; ante esto respondieron:
“Este Comité nunca solicitó información oficial ni al PANI, ni a Costa Rica; esto hubiera permitido explicar las supuestas “deficiencias” en estos 4 casos, con base en la normativa anterior a 1993 y la legislación posterior que regula las adopciones nacionales e internacionales.
“Se debe hacer énfasis en que las supuestas “posibles deficiencias en la forma en que algunos niños y niñas fueron separados de sus familias”, se refieren a “supuestos” relacionados con el proceso administrativo de declaratoria de abandono vigente en la época, no a los procesos adopción como tales”, respondieron en el Patronato tras conocer el informe final emitido.
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A nivel general, en el PANI resaltan que la conclusión emitida por las autoridades de Noruega señala que no se encontraron irregularidades sistemáticas ni corrupción en las adopciones realizadas en Costa Rica.
Esta es la conclusión principal que resalta el Patronato al referirse al análisis realizado del programa de adopciones entre países a través del PANI y Adopsjonsforum.
“La comisión no ha encontrado, en sus investigaciones, hallazgos que indiquen la existencia de condiciones significativamente cuestionables a nivel sistémico relacionadas con la intermediación de adopciones de Adopsjonsforum desde el país. El proceso de las adopciones realizadas en cooperación con el sistema público de protección infantil fue transparente y sin incentivos económicos especiales que pudieran influir negativamente en el proceso de adopción”, destaca el PANI de las conclusiones del informe donde se analizaron 101 adopciones de menores costarricenses en Noruega, entre 1975 y 1992.
En la entidad aclararon que, de acuerdo con la legislación vigente en esos años, se puede señalar que “todas las adopciones referidas en el informe que interesa pasaron por el tamizaje y la resolución final de los juzgados de familia competentes”.
Además, en el PANI explican que la normativa y legislación cambió en 1993 y 1995 y esto incluye el proceso para la declaratoria de un menor en estado de menores, el cual ahora se gestiona en la sede judicial.
Las autoridades agregan que la entidad tiene habilitado “un procedimiento de búsqueda de orígenes” para facilitar el acceso a la información respectiva, la cual es acceso exclusivo para las personas involucradas.
“… es importante además indicar que, respeto a los procesos que se han podido revisar de adopciones internacionales con Noruega ejecutadas entre 1975 y 1992, considerando la normativa vigente en esa época, no se han encontrado acciones institucionales que violenten los procedimientos administrativos y judiciales regulados y vigentes en ese momento”, señalaron.

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