
Condena se rebaja a 30 años por ley
27/08/26 | 15:52pm
El extesorero del Banco Nacional, Ricardo Olivas Valle, fue sentenciado a 330 años de prisión como el responsable principal del robo de ¢3.293 millones de la bóveda principal de la entidad bancaria, 10 años por cada delito de peculado por el que es responsabilizado. La pena se readecua a 30 años de cárcel en aplicación de las reglas del concurso material.
Dentro de la sentencia se ordenó ampliar ocho meses más la medida de prisión preventiva mientras adquiere firmeza la sentencia.
El juicio del caso conocido como “Gallo Tapado” inició el pasado 14 de mayo.
Durante el debate la fiscalía expuso por medio de videos el modo de operar de Olivas Valle para el retiro del dinero.
La acusación detalla 33 situaciones de hurto de dinero atribuidos al exfuncionario de la entidad bancaria quien se mantiene en prisión desde noviembre del 2023.
De acuerdo con la fiscalía, el hombre solía ingresar a la bóveda de la sucursal bancaria y utilizaba sobres manila para esconder el dinero y salir por uno de los puestos de seguridad.
Los robos de dinero que ahora se acusan se realizaron entre el 27 de abril hasta el 26 de septiembre del 2023; sin embargo, no se descarta de hechos que pudieron ocurrir previamente, esto al considerar que Olivas Valle trabajaba en el cargo que le permitía el acceso al dinero desde enero del 2021.
“Aprovechaba que no había nadie y hacia las sustracciones del efectivo”, dijo el fiscal a cargo del caso, Ronald Segura, al exponer los hechos.
La Fiscalía detalló los días y las horas en los que durante 33 ocasiones el extesorero sustrajo dinero por medio de un sobre manilla y pasando por uno de los puestos de seguridad del Banco Nacional.
La manera de operar siempre fue la misma, esperaba la salida de todo el personal (4:00 p. m.) para sustraer el efectivo: todos los hurtos se dieron entre las 4:16 p. m. y las 5:29 p. m.
Olivas Valle es señalado ahora por 33 delitos de peculado, se le acusa por sustraer ¢3.293 millones de la bóveda del Banco Nacional.

“Se aprovechó de sus funciones”, “abusó de sus potestades”, robo el dinero que “debía custodiar”, fueron parte de las afirmaciones de la Fiscalía durante el inicio del juicio.
“Como funcionario del Banco Nacional, destacado como Tesorero en el Departamento de Administración del Numerario, se aprovechó tanto de las funciones que tenía, así como de los bajísimos controles de seguridad existentes para, de manera sistemática y reiterada, consumar las sustracciones de dinero”, menciona la acusación.
El expediente judicial 23-000369-1218-PE señala al extesorero de la entidad bancaria Ricardo Olivas Valle de extraer de manera progresiva ¢3.293 millones, durante años y por medio de un sobre manila, dicha cantidad de millones.
De acuerdo con la información, la solicitud de gestionar el caso como de “tramitación compleja” se debe a lo que llaman “multiplicidad de los hechos”, es decir, al considerar que lo ocurrido se trató de una acción continua que se mantuvo durante un amplio período (entre 2021 y octubre del 2023 cuando se descubrieron los hechos).
Por esta causa también están involucrados otros siete funcionarios bancarios, cuyo proceso se tramita en expediente aparte.
El caso se llamó “Gallo Tapado” porque durante la investigación se determinó que mucho del dinero robado al Banco Nacional se gastó en lotería, apuestas y juegos de azar.
Al momento de la detención de los involucrados, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) informó que se logró determinar que Olivas Valle llegó a gastar hasta ¢3.000.000 diarios en este tipo de juegos.
Los encargados de la entidad bancaria involucrada conocían sobre el faltante de dinero desde inicios del mes de octubre del 2023; sin embargo, interpusieron la denuncia 20 días después, luego de que un medio de comunicación diera a conocer el detalle del millonario robo, lo que propició el inicio de una investigación de oficio por parte de las autoridades judiciales, quienes para el 8 de noviembre realizaron los primeros allanamientos y detenciones de los involucrados.
Para la Fiscalía, el relato de los testigos del caso es fundamental para corroborar que el imputado realizaba compras de lotería “que no correspondían jamás a los ingresos que él tenía como tesorero del Banco Nacional” e incluso la tesis del gasto excesivo en los juegos de azar se confirma con los hallazgos de los allanamientos realizados por el caso el 8 de noviembre del 2023 en la casa de habitación del imputado.
De acuerdo con las pruebas presentadas, Olivas tenía en su casa 1.640 pedazos de lotería de la JPS, 1.335 pedazos de chances de la JPS, 252 tiquetes de Lotto y 75 tiquetes de Nuevos Tiempos.
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