
Documento detalla condiciones meteorológicas adversas y describe la caída de la aeronave
05/12/25 | 11:53am
La empresa Aero Caribe “no tiene aprobada las operaciones en condiciones de baja visibilidad” y únicamente tenía permiso para vuelos visuales. Así lo revela el informe preliminar de la Unidad de Accidentes e Incidentes del Consejo Técnico de Aviación Civil (UAI-CETAC), sobre el mortal accidente aéreo ocurrido en noviembre de 2024 en el cerro Pico Blanco.
El documento, de 22 páginas y al que tuvo acceso AmeliaRueda.com, detalla las condiciones meteorológicas adversas presentes al momento del vuelo y describe la secuencia del siniestro que dejó cinco personas fallecidas y una sobreviviente en estado grave.

En el expediente CR-ACC-C-01-2024 se analiza el paso a paso de lo ocurrido el lunes 25 de noviembre del año anterior y se aclara que la investigación en curso, y cuyo informe final está pendiente, tiene como propósito la prevención de accidentes e incidentes, y no tiene como objetivo generar efectos punitivos, determinar culpa o responsabilidad.
La aeronave Cessna U-206-G, matrícula TI-GER salió a las 11 a.m. del aeropuerto Tobías Bolaños al aeródromo Barra de Tortuguero para recoger a cuatro pasajeros y retornar al mismo punto de salida.
Cumplió con todo el proceso de revisión y abasto de combustible.
El piloto despegó con una pasajera a bordo, quien era piloto comercial, pero se registró como pasajero porque el tipo de aeronave (monomotor) por diseño y certificación sólo requiere de un piloto al mando.

Ambos aterrizaron en Tortuguero a las 11:28 a.m. y el vuelo de regreso inició poco más de 30 minutos después con cuatro pasajeros más.
“A las 12:00 p.m. aproximadamente, la aeronave TI-GER despegó nuevamente con el fin de completar el tramo de regreso programado al Aeropuerto Internacional Tobías Bolaños en Pavas”, señala el informe.

Estando en vuelo, el piloto recibe la información de que el aeropuerto de Pavas estaba cerrado por las condiciones meteorológicas y que solo había operación en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.
En este momento, el piloto aseguraba tener condiciones de vuelo visuales; sin embargo, 11 minutos después desde el inicio de la comunicación, se perdió dicha comunicación y el contacto radar; lo que provocó la alerta y el movimiento de búsqueda de la aeronave.
Se agrega en el documento que el sistema de transmisor localizador de emergencia de la aeronave no se activó y esto dificultó “obtener las condiciones de su posible ubicación”.
Tras la movilización de cuerpos de emergencia y varias aeronaves que realizaron sobrevuelos de búsqueda, a la 1:30 p.m se logró divisar el Cessna 206 “impactada contra el terreno” del cerro Pico Blanco.
Se describe que, con el paso de las horas, a las 8:29 p.m. “dos montañistas locales encontraron la aeronave; minutos después dan con la única sobreviviente (una de las pasajeras)”, lo cual se notificó a los cuerpos de rescate para coordinar su traslado al Hospital San Juan de Dios.
Cinco personas fallecieron en el sitio del impacto.
“El accidente ocurrió de día y en condiciones meteorológicas adversas”, señala el informe.
El informe preliminar que investiga lo ocurrido muestra las fotografías de la aeronave siniestrada y detalle cómo se ubicaron las diferentes partes.
“La aeronave en su totalidad resultó con daños mayores (destruida), en todas sus estaciones estructurales, hubo daños por compresión, en el fuselaje, en la zona habitáculo de pasajeros, en la zona de habitáculo de la cabina de mando, en la cola y ambos planos”, describe el documento.


“El motor se desprendió de su bancada y salió expulsado (mientras todavía entregaba potencia), su ubicación final fue a 50 metros de distancia de los restos principales del fuselaje”, revela la UAI.

El informe preliminar detalla la caída de la aeronave y su impacto con la tierra.
Se explica que impactó contra la ladera del cerro Pico Blanco ubicado en el cordón montañoso de los Cerros de Escazú.

“La aeronave ingresó en contra del terreno en una trayectoria de vuelo en ascenso con una velocidad aproximada de 130 Knots (240 kilómetros por hora), información obtenida de la última imagen del radar donde se refleja su velocidad.
“La trayectoria final de vuelo muestra que la aeronave realizó un primer impacto con la copa de los árboles a una altura aproximada de 20 metros sobre el terreno. Posteriormente, impactó contra el terreno con un ángulo estimado de 15 grados, desplazándose unos 45 metros sobre la superficie hasta colisionar con el tronco de un árbol, donde quedó finalmente detenida”, describe el documento.

“El impacto, combinado con la potencia que continuaba desarrollando el motor, generó esfuerzos que excedieron la capacidad de la bancada, lo que provocó su ruptura y el desprendimiento del motor, el cual fue hallado aproximadamente 50 metros por delante de la aeronave”, agrega.

Para avanzar con la investigación, los expertos de la Unidad de Accidentes e Incidentes del Consejo Técnico de Aviación Civil trabajaron en coordinación con los especialistas del Servicio Meteorológico Nacional de Costa Rica.
Se logró obtener toda la información disponible que confirma las condiciones adversas registradas el día del mortal accidente aéreo.
Para la investigación se logró tener acceso a imágenes de vapor de agua, imágenes infrarrojas e información de dos estaciones meteorológicas ubicadas en puntos cercanos al recorrido de la aeronave siniestrada y el punto de impacto.

(Imágenes de nubosidad. Fotografía: captura de pantalla- informe preliminar)
Con la recopilación de información se logró obtener registro de lluvia, temperatura, viento y humedad del día del accidente aéreo entre las 11 a.m. y la 1 p.m.
En algunos casos se registró lluvia moderada o débil y nubosidad.
“Durante la mañana se preveía la presencia de nubosidad entre los 5.000 y 10.000 pies”, menciona el documento.
“Las imágenes satelitales mostraron una densa cobertura nubosa sobre el Caribe, la cual favoreció el ingreso de nubosidad hacia el Valle Central. Esta dinámica generó, en el segundo tramo de la ruta, la presencia de nieblas, neblinas y bancos de niebla, entre otros fenómenos asociados. La condición se mantuvo durante toda la mañana, con una disminución hacia las 19Z en el Valle Central”, señala el análisis.

(Imágenes de nieblas. Fotografía: captura de pantalla- informe preliminar)
Otros aspectos analizados en el informe preliminar del mortal siniestro aéreo tienen relación la información médica y patológica del piloto donde se señala que:
“No se detectó evidencia médico-patológica en el piloto relacionadas con el accidente. Los informes de autopsia realizados al piloto y pasajera sentada a la derecha del piloto en la cabina de mando no evidenciaron indicios de alcohol en sangre o de sustancias psicoactivas”.
Se explica que tras el impacto no se registró un incendio y que por la velocidad y la dinámica del impacto todos los ocupantes fueron expulsados de la aeronave, lo que provocó las lesiones fatales en cinco de ellos y lesiones graves en la única sobreviviente.

El informe preliminar sobre el siniestro aéreo ofrece toda la información de ruta y condiciones meteorológicas del día de la tragedia y ahora se espera que pronto esté listo el informe final.
“Este informe presenta los hallazgos preliminares y provisionales de la Unidad de Accidentes e Incidentes, sujetos a modificaciones conforme avance la investigación.
“El análisis, conclusiones y recomendaciones de seguridad operacional sólo serán publicados en el informe final”, concluye el informe preliminar.
Sobre la información, en AmeliaRueda.com consultamos al piloto comercial, David Damazzio, su opinión sobre los hallazgos preliminares y comentó que dejan claro que la primera línea de investigación se basa en el análisis de las condiciones meteorológicas.
“La información recopilada de estaciones meteorológicas cercanas y de imágenes satelitales muestran con bastante claridad que, al momento del siniestro, persistían lluvias, humedad relativa muy elevada, capaz importante de nubosidad y sobre todo presencia de niebla también en la zona montañosa”, dijo el experto.
David Damazzio – piloto comercial
El experto asegura que secuencia del impacto de la aeronave con el cerro que describe el informe coincide con accidentes que ocurren cuando no se tiene una clara referencia visual del entorno.
“Esa secuencia que nos describe el informe es bastante típica de un vuelo que ingresa inadvertidamente en nubosidad o que pierde referencias visuales en un entorno de relieve complejo”, manifestó Damazzio al agregar que es necesario esperar el informe final para conocer las conclusiones de la investigación.
Las víctimas mortales del accidente aéreo en el cerro Pico Blanco fueron Mario Alberto Miranda (piloto), Ruth Pamela Mora (copiloto), Gabriela Calleja, Enrique Castillo y Jean Franco Segura. La única sobreviviente fue Paola Amador.
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