![[{"value":"Me Pasó en la UCR"},{"value":"Me Pasó en la UNA"},{"value":"Me Pasó en el TEC"},{"value":"Acoso sexual"},{"value":"Universidades"}]](https://b122fe8e0b8ea4d16cb3-8420fc0ce05d0ddef095398ad3e98f10.ssl.cf5.rackcdn.com/Hero/mepasoenlau-desk.jpg)
Colectivos como "Me Pasó en la UCR" y "Me Pasó en la UNA" sacan a luz denuncias de hostigamiento sexual contra múltiples funcionarios de estas universidades
07/06/19 | 08:58am
Antes de que estudiantes de múltiples universidades públicas costarricenses se declararan en estado de Emergencia ante situaciones de violencia machista que han experimentado dentro de sus recintos, la revolución estudiantil feminista ya ardía en las redes sociales y en pequeños espacios académicos.
"Me Pasó en la UNA", por ejemplo, inició en 2018 con una reunión entre presidentas de federaciones estudiantiles que, por primera vez, lograban hablar sobre sus propias experiencias lidiando con la violencia machista desde sus espacios. La conversación migró inevitablemente a redes sociales, donde decenas de estudiantes daban sus testimonios de comentarios sexistas, acoso y abuso sexual.
Para Mariana Román, estudiante de la Universidad Nacional (UNA) y miembro del colectivo, el acoso sexual dentro del recinto era un tema del que "casi no se hablaba", por lo tanto, antes de la creación del movimiento, no existía una conciencia sobre las situaciones violentas que otras también vivían.
"Con este espacio de denuncia y acompañamiento nos dimos cuenta que esto no era un asunto de algunas, todas hemos sido víctima de algún tipo de violencia y la universidad no hacía suficiente para ayudarnos", expresó la universitaria.
Debido a la respuesta que tuvieron en redes sociales, las jóvenes decidieron comenzar a organizar reuniones mensuales que servirían como espacios de denuncia y acompañamiento ante estas situaciones. El primer encuentro formal, cuando ya tenían un nombre para denominarse, es recordado como un momento de catarsis, donde muchas lograron liberar un gran peso de sus cuerpos.
"En la primera reunión formal se lloró mucho. Es que es duro escuchar que otras comparten lo que vos has vivido", lamentó la estudiante.
En otras universidades públicas se han replicado colectivos similares. En el mismo año, estudiantes de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica comenzaron a organizarse a partir de la denuncia contra un docente de esta facultad y la falta de respuestas de las autoridades. Así nació "Me Pasó en la UCR".
"Denunciamos a un profesor que hacía comentarios sexistas en clase y que acosó directamente a una compañera. Cuando llegamos a hacer la denuncia nos dimos cuenta que dentro del reglamento de hostigamiento sexual las denuncias por sexismo no se tipifican. Cuando nos damos cuenta que no podíamos denunciar ante la comisión nos comenzamos a preguntar qué estaba pasando", recordó Yazmín Vega, estudiante de sociología.
En la conferencia donde estos colectivos estudiantiles se declararon en estado de emergencia también hicieron la denuncia de un catedrático de la Universidad de Costa Rica que las obligó a ver pornografía y sugirió manipular calificaciones si estas accedían a salir con él.
Pese a esto, Costa Rica es el país de Centroamérica en donde más universidades poseen reglamentos y protocolos que tratan el acoso sexual dentro de sus recintos. Además, la UCR cuenta con uno de los reglamento más antiguos de Latinoamérica, publicado en 1997.
Lea: Lucha contra el acoso sexual en las aulas.
En el reglamento contra el hostigamiento sexual de la Universidad de Costa Rica se definen tres categorías de faltas (leves, graves y muy graves) con sus respectivas sanciones, siendo la peor sanción para los docentes la abstención por parte de la institución de ser recontratado por un plazo mínimo de 10 años, y para los estudiantes, la suspensión de matrícula hasta por seis años.
No obstante, en ningún momento se definen los requerimientos para que cada una sea aplicada. Este vacío dentro del reglamento deja al criterio personal del consejo que evalúa el caso que falta será aplicada para el acusado.
Por su parte, tampoco el reglamento de la Universidad Nacional explica el criterio para decidir qué tipo de sanción debe de ejecutarse en cada caso. Según el documento, en esta universidad las sanciones van desde una advertencia hasta el despido total sin responsabilidad patronal.
Para la coordinadora del departamento de Violencia de Género del Instituto Nacional de la Mujer (Inamu), Ana Hidalgo, "todos los protocolos son perfeccionables".
"Todas las universidades tienen cosas que pueden mejorar, uno son los recursos. Hablando de la cantidad de recursos humanos que las universidades disponen para estos temas. Hay una generalidad para fortalecer todos los equipos en las universidades. El hecho que los equipos no dispongan de la cantidad necesaria limita las posibilidades de investigar todos los casos o investigarlos en un tiempo suficientemente rápido. Un caso claro al respecto es el de la Fiscalía de Hostigamiento Sexual de la Universidad Nacional de Costa Rica, la cual, según su sitio web, la integran tres personas; dos de ellas desempeñan rol de fiscales y otra se encarga de "servicios secretariales"", comentó la funcionaria.
"La otra tiene que ver con el cambio de la cultura institucional. Usted puede tener un reglamento perfecto, pero si no promueve cambios de la mentalidad que aplican conocimiento, el reglamento termina no aplicándose porque en verdad la cultura no cambia", expresó la coordinadora.
Para la mayoría de colectivos universitarios contra el hostigamiento sexual, las redes sociales, en especial Twitter y Facebook, han sido plataformas que las han conectado con muchas más mujeres, estudiantes, exestudiantes y egresadas, que también han sido víctimas de situaciones machistas.
Luego de que "Me Pasó en La UCR" salió en Facebook y se abrió un cuestionario en Google para denunciar anónimamente. Las representantes del colectivo comentaron que recibieron al menos 60 denuncias en menos de un día. En el caso de la UNA, ellas cuentan con un grupo de WhatsApp con más de 100 estudiantes que han denunciado anteriormente sus propias vivencias.
Estas organizaciones estudiantiles publican constantemente las denuncias que les llegan en un formato que no viole las normativas del reglamento contra acoso de cada universidad; sin mencionar nombres de ninguno de los involucrados ni dar detalles de la situación.
Román comentó que si ellas reciben el testimonio de alguien que desea denunciar ante la universidad, se encargan de darle acompañamiento en todo el proceso, no obstante, nunca fuerzan a nadie a hacer la denuncia formal porque saben la carga emocional que esto implica.
Hidalgo enfatizó que espacios como "Me Pasó en la UNA" y "Me Pasó en la UCR" son "realmente necesarios" porque las situaciones de violencia sexual generan una "gran carga de sentimientos como el miedo, asombro, vergüenza" que hace que la víctima se silencie. Por lo tanto, los espacios colectivos y públicos generan conversación entre pares que hace entender que no se habla de un tema individual, sino de algo estructural.
"Cuando el problema se puede hablar y se ve que es una práctica machista que le pasa a muchas mujeres y no tiene nada que ver con la forma de vestir o demás, entonces eso contribuye a entender qué fue lo que a una le pasó, comprenderlo y acompañarse en los procesos de denuncia y emocionales que se viven", expresó la funcionaria del Inamu.
Después de una denuncia publicada en Semanario Universidad contra el catedrático de la Facultad de Derecho Mainor Salas, el Consejo Universitario de la UCR anunció que haría una revisión completa del Reglamento contra el Hostigamiento Sexual, para realizar las reformas que sean necesarias para garantizar la protección de las víctimas y mejorar las sanciones.
Según la estudiante Yazmín Vega antes de que "los medios comenzaran a hablar del tema", a pesar que el colectivo "Me Pasó en la UCR" tenía más de medio año funcionando, en la universidad no existía un cambio para las denuncias.
"Es la misma cuestión. Si alguien quiere denunciar tiene que ir a la oficina, a la comisión, ahí se la reciben, a veces no de una manera correcta, más bien puede llegar a ser revictimizante, de ahí comienza el proceso. En algunos casos al darse las sentencias de la comisión a los jefes inmediatos, no necesariamente acatan las órdenes y más bien lo que se hace es encubrir a estos profesores acosadores. Ellos siguen en el recinto o se les expulsa solo por ocho días. Los seguimos viendo", relató Román.
En el último Consejo Universitario, el rector de la UNA, Alberto Salom, reclamó a las estudiantes que formaron parte de la conferencia de denuncia el no haber mencionado que en esta universidad existe la Fiscalía contra el Hostigamiento Sexual.
"No puedo aceptar que, en un comunicado, no empecemos reconociendo como acciones valerosas e importantes que una universidad como esta ha creado", expresó Salom.
Román dijo que cuando salieron en redes sociales el propio rector de la UNA les reclamó que "las estudiantes estaban dejando mal a la universidad haciendo públicas cosas privadas".
"Desde ese momento no hemos tenido buena relación (con él). Por parte de profesores tampoco se comunicaron hacía nosotras. No hubo consecuencias, pero sí se nos dijo eso", comentó la universitaria.
Cuando los funcionarios de la U sólo hablan con mi compañero de práctica, porque a mí no me pasan ninguna información y ni siquiera contestan mis dudas y justificaciones.
— Pamela S. Castro (@segu_ca) June 24, 2018
Todo se lo tengo que decir a mi compañero para que me respondan.#MePasóEnLaUNA
Pese a múltiples intentos por parte de AmeliaRueda.com de contactar al rector de esta universidad, al momento de esta publicación no se obtuvo respuesta.
En la pasada sesión de la comisión de Gasto Público en la Asamblea Legislativa, la diputada del Partido Liberación Nacional (PLN) Yorleny León, expresó su preocupación no tener claro cómo se distribuye el dinero que va a la educación, cuando están sucediendo casos graves de estudiantes que sufren de acoso sexual en universidades públicas.
"Una de las conclusiones a las que he ido llegando, a partir de las investigaciones que hemos hecho, es que no tenemos claro cuál es el propósito del presupuesto a la educación. Más allá del estado financiero, es la posición en las que se encuentran estudiantes que han sufrido casos de acoso en la universidad, donde se privilegia la posición del profesor y no al del estudiante (...) Invertir en investigar estas situaciones no solo mejora la calidad de vida de los estudiantes, sino de todos los ciudadanos. Cualquier inversión que se haga para equiparar la igualdad entre hombres y mujeres, siempre será una muy buena inversión", declaró la legisladora a este medio.
Román afirmó que puede dividir fácilmente su vida en un antes y después de ser parte de "Me Pasó en la UNA".
“Es un espacio demasiado increíble y necesario”, señaló.
Por lo tanto, ambos colectivos planean realizar actividades educativas para que las siguientes generaciones, posterior a su salida de la universidad, puedan ser parte de este colectivo.
"Estamos pensando ir a ferias de primer ingreso, hacer un espacio para contar quiénes somos. Nosotras no estamos permanentes. Aplicaremos estrategias para atraer a otras chicas para que la colectiva siga trabajando y que no se desaparezca completamente", señaló.
Por ahora, relata, están realizando reuniones mensualmente. "Ahora, más que nunca, es necesaria nuestra unión", enfatizó.
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