De la cima de Hollywood a ‘monstruo’: Kevin Spacey quiere volver al ruedo"Kevin Spacey, marginado de Hollywood pero nunca condenado por agresiones sexuales", titula el periodista Andrew Marszal en un análisis sobre lo ocurrido este 26 de julio en un Tribunal de Londres en el que el laureado actor Kevin Spacey fue declarado "no culpable" tras haber afrontado distintos procesos por acusaciones de agresión sexual de las cuales siempre ha sido absuelto.
El autor de la semblanza realiza la pregunta que muchos se hacen ante la nueva absolutoria: "¿Anuncia su nueva victoria judicial su regreso a la gran pantalla?" Tras un mes de juicio en Londres, el actor fue declarado inocente el miércoles 26, justo el día de su cumpleaños 64, por los cargos de agredir sexualmente a cuatro hombres en el Reino Unido.
Lo cierto es que Spacey ya había contestado esa interrogante en la primera entrevista que dio durante el último lustro, cuando en junio pasado se confesó con el diaro alemán Zeit Magazine y, aún en medio de la incertidumbre de su inminente nuevo juicio, fue contundente sobre su posible regreso al ruedo:
“Ahora, a menudo siento que estoy de vuelta en el comienzo de mi carrera, cuando nadie me quería… Solo porque estuve en el banquillo por un tiempo, no voy a dejar de trabajar. No quiero oxidarme. Estoy listo", aseguró Spacey al medio alemán, que realizó una entrevista a profundidad en varios tractos.
Incluso, Spacey le dio al periodista acceso a su casa, donde por cierto no se observan las estatuillas del Óscar que ganó en dos ocasiones el prestigioso actor.

La semblanza de Andrew Marszal resume muy bien tanto su hoja de vida, como su pedigrí... antes de caer en desgracia.
"Con un encanto penetrante e hipnótico, Spacey perfeccionó su arte en el teatro antes de encarnar en la gran pantalla a personajes como un padre de mediana edad que desea a una adolescente en 'Belleza americana', un asesino en serie en 'Seven' ('Pecados capitales') y el villano de 'Superman Returns'.
Pero en 2017 su carrera paró en seco, tras ser una de las primeras estrellas implicadas en el fenómeno global del #MeToo, acusado de ataque sexual por varios jóvenes, algo que él siempre ha negado.

Nacido en Nueva Jersey en 1959, se crió en California, donde pasó con más pena que gloria por una escuela militar de que fue expulsado.
Durante todo este episodio de acusaciones penales, Spacey se sinceró en los Tribunales al hablar de una infancia difícil, con un padre que describió como un "supremacista blanco" y un "neo-Nazi", que despreciaba a los gais y que no apreciaba el interés de su hijo por el teatro.
Pero llevaba la actuación en la sangre y en 1979 se matriculó en Juilliard, la prestigiosa escuela de arte de Nueva York.
Su mayor éxito en esos primeros años de teatro fue en 1986, en "Long Day's Journey Into Night", en la cual compartía escenas con Jack Lemmon.
Pronto empezó a rozarse con gente de ligas mayores: su primer papel en una película fue en "Se acabó el pastel", ese mismo año, protagonizada por Jack Nicholson y Meryl Streep.
También dio sus primeros pasos en televisión y fue aclamado al encarnar un joven jefe del crimen, paranoico, psicótico e incestuoso en la serie "Wiseguy".
En 1995 interpretó al asesino en serie de "Seven" y obtuvo su primer Óscar a Mejor Actor de Reparto en "Sospechosos habituales".

El filme que lo catapultó y le confirió su primer Oscar: Belleza Americana, 1999. (AFP)
Sin duda su gran salto y que lo dio a conocer mundialmente ocurrió en 1999 con "Belleza americana", que le depararía su segundo Óscar, nada menos que como Mejor Actor en un filme que, además, lograría cinco premios de la Academia, incluido el de 'Mejor Película'.
Mientras seguía apuntalando su éxito en el cine, en el 2003 asumió la dirección artística del teatro Old Vic, de Londres, donde desarrolló una brillante gestión durante una década.
En el 2013 fue protagonista absoluto de la revolución del streaming en Hollywood al aceptar el protagónico de la primera gran serie de Netflix "House of Cards", donde daba vida a un congresista sin escrúpulos que llega a la Casa Blanca.

La serie se volvió un fenómeno cultural. Fue la primera serie exclusivamente en línea nominada y premiada con un Emmy. Los fans rabiaban cada vez que acababa una temporada y había que esperar la otra. Era tema de conversación obligada entre los fans de varios países.
Hasta que llegó octubre del 2017.
Ver a Spacey caer de su imperio generó confusión y asombro, y muy pronto muchos que lo admiraban, lo aborrecieron.
Y es que solo un mes después de que trascendieran las acusaciones contra el productor Weinstein, Spacey se vio en tremendo escándalo cuando el actor Anthony Rapp lo acusó de haber abusado de él en una fiesta, cuando Rapp tenía 14 años, en un hecho ocurrido en 1986. De nada sirvieron las disculpas de Spacey: confirmó su homosexualidad pero negó haber cometido delito sexual alguno.

Anthony Rapp (izquierda) fue el primero en acusar a Spacey por un supuesto ataque sexual en 1896. Acá, camina hacia los Tribunales acompañado de su pareja (AFP).
Siempre según la sinopsis de AFP, en menos de un mes, había sido acusado de agresión por varios hombres en Estados Unidos y el Reino Unido, expulsado por Netflix y retirado a última hora de la película "Todo el dinero del mundo".
En 2019, se retiraron los cargos de agresión contra el actor en Massachusetts. En octubre pasado, un tribunal de Nueva York desestimó la demanda de 40 millones de dólares de Rapp por conducta sexual inapropiada.
En total, según El País de España, a partir de la primera acusación hasta 30 hombres más aseguraron haber sido víctimas del actor.
Sin embargo, algunas causas se desestimaron y otras, como la última, llegaron a juicio, con los resultados ya consabidos: No culpable.

Spacey asegura que, aunque la prensa lo ha tratado como un "monstruo", sus fans y admiradores le han conferido un cariño y apoyo "invaluables: (AFP)
Según cuenta en la entrevista uno de los pocos amigos que le quedan, Evan Lowenstein, en 48 horas llegó a perderlo todo: reputación, trabajo, dinero y amigos. “Ha estado interpretando a otras personas durante tanto tiempo, que ahora ha estado descubriendo quién es realmente Kevin Spacey”, dice quien es también su mánager, con quien en sus años más duros se fue de viaje tres meses a recorrer mundo. “Creo que me esforcé mucho por no ser un imbécil. Pero creo que, hasta cierto punto, era un imbécil”, aseguró Spacey al antes mencionado medio alemán.
En varios procesos judiciales se detectaron incongruencias, como el caso de Rapp, quien incurrió en contradicciones sobre la fecha del supuesto ataque y hubo un testigo adicional que estuvo en la habitación el día de los supuestos hechos y su testimonio se trajo abajo el caso contra Spacey.
Las demandas en Estados Unidos se fueron cayendo, una por el fallecimiento de una de sus víctimas y el caso de otro que, finalmente, decidió no testificar.
Con el reciente veredicto en Londres, Spacey puede respirar tranquilo, máxime que en algún momento los fiscales de este caso pidieron desde seis meses a varios años de prisión, incluso a cadena perpetua.
Al escuchar el veredicto a su favor, Spacey no pudo contener las lágrimas.
No ofreció declaraciones, pero ya había hablado con Zeit Magazine, justo hace un mes, sobre su deseo e intención de volver al cine, aunque está consciente de los obstáculos con que tendrá que enfrentarse.
“Es un momento en el que muchos no quieren apoyarme porque tienen miedo de ser cancelados, pero sé que hay mucha gente que está lista para contratarme en el momento en que me absuelvan de estos cargos en Londres.
"Tan pronto como eso suceda, están listos para mover hacia adelante. Los medios de comunicación han hecho todo lo posible para convertirme en un monstruo, pero de la gente no he recibido nada más que cariño”, añade.

Pero él sigue siendo positivo: “Todo pasa por alguna razón. Y aún si la razón no está clara al principio o las cosas no se resuelven inmediatamente, al final todo tendrá sentido”.
Eso sí, como le admitió al periodista, duda que pueda llegar a restablecer por completo su reputación.
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