27/07/26 | 07:38am

Ballenas y aves en peligro por ola de calor marina en EEUU

Delfines en California

Por Romain Fonsegrives, AFP 

A bordo de un crucero frente a las costas de California, Sara Lesser observa decenas de delfines que juegan en la estela del barco: una rareza en medio de la actual ola de calor marina, según esta guía del acuario de Long Beach.

Durante las excursiones diarias "el número de ballenas y de delfines que observamos es menos del que veríamos en un año normal", afirma esta naturalista a la AFP.

El recalentamiento de la superficie oceánica hace que las anchoas y sardinas de las que se alimentan estos mamíferos migren hacia aguas más frías, más profundas o más al norte.

Los delfines y ballenas "siguen su alimento", y por tanto "tenemos menos encuentros" con estas especies, asegura.

A sus 39 años, sensibiliza a los turistas, ya que la dificultad para avistar cetáceos no es más que un anticipo de drásticos cambios en el ecosistema marino.

Delfines en California

La temperatura en la superficie a lo largo de las costas de California es actualmente de 3 a 4 °C superior a lo normal, según la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).

Esta ola de calor marina se extiende ya "por casi seis meses", dice Andrew Leising, especialista del fenómeno climático en NOAA.

El golpe de calor es preocupante pues coincide con el regreso del fenómeno de El Niño, que recalienta las aguas del Pacífico ecuatorial y desregula periódicamente el clima del planeta.

Este año, los científicos predicen que estará entre los más fuertes jamás registrados.


Mamíferos marinos en riesgo

"Es muy probable que este episodio de El Niño sea más poderoso que el de 2015-2016", teme Leising, al evocar que en esa época otra ola de calor oceánico sin precedentes traumatizó California.

Este fenómeno excepcional surgió en condiciones muy similares a las actuales: la llegada del "chico terrible del Pacífico" agravó una ola de calor marino ya existente desde 2014.

El océano se volvió tan cálido que miles de aves murieron por no poder pescar en la superficie. También lobos marinos y ballenas desnutridas aparecieron varados en las playas.

En estos últimos meses, decenas de pelícanos y cormoranes fueron hallados muertos cerca de San Diego.

Leising anticipa que otra especie comenzará a sufrir por el calor del océano, los emblemáticos leones marinos de California.

Ballena que murió en la costa de Baja California

Cuando las temperaturas aumentan, las hembras "abandonan a sus crías porque se van a otros lugares en busca de alimento", explica.

El calor también favorece la proliferación de algas tóxicas que contienen ácido domoico, que contamina las anchoas y sardinas que ingieren.

Los leones marinos también pueden "caer enfermos, terminan arrastrados a la orilla y pueden morir".

 

Tiburones cerca de la costa

En la bahía de Monterrey, en el sur de San Francisco, hay tantas algas tóxicas que dos ballenas jorobadas fueron halladas muertas en la orilla del mar a inicios de junio.

"No hemos vuelto a ver algo así desde la ola de calor marina de 2014-2015", contextualizó Elliott Hazen, profesor de ecología en la Universidad de California en Santa Cruz.

"Son predadores tan imponentes que esto muestra hasta qué punto debe haber ácido domoico en el ecosistema para que se vean afectados".

La mayor temperatura del mar empuja también a los tiburones a acercarse a la orilla.

"Es raro que nosotros podamos verlos", confirmó Lesser, la guía del acuario. "Pero a los tiburones más jóvenes les gusta estar en aguas más cálidas, y por eso estamos viendo tiburones más cerca de la costa", explicó.

De allí que también son motivo de temor. El lunes, un habitante de Malibú publicó un video de un tiburón blanco nadando a pocos metros de unos niños.

En primavera, se prohibió en tres ocasiones entrar al agua en Huntington Beach debido a ejemplares considerados agresivos.

Todos estos desajustes pueden ser cada vez menos excepcionales. California sufre olas de calor marinas todos los años desde 2019.

"Sabemos que el cambio climático aviva todavía más las llamas", recuerda Hazen.

"Si sufrimos estas olas de calor marinas una y otra vez, y perdemos la capacidad de mantener el ecosistema (...) vamos a perder algunas de las especies de peces de las que dependemos para alimentarnos", alerta. "Esa es una gran preocupación".

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