
Obras en el inmueble declarado patrimonio iniciaron en diciembre de 2018 y tuvieron un costo de ¢350 millones
05/05/19 | 16:56pm
El reforzamiento de estructural de la parroquia Nuestra Señora Inmaculada Concepción, situada en el centro de Heredia, quedará concluido a finales de mayo.
De esa manera lo confirmó en una entrevista telefónica AmeliaRueda.com la arquitecta supervisora de la obra, Verónica Solórzano, del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (Cicpc).
Las labores, iniciadas en diciembre del año pasado, tuvieron un costo de ¢350 millones, provenientes del presupuesto del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ).
Según la especialista, el objetivo de las mejoras era consolidar la edificación de más de 200 años. Ello a través de reforzamientos en los contrafuertes y las torres, que fueron construidas años más tarde al resto de la estructura.
Ese hecho generó que las partes no estuviesen del todo amarradas, por lo que -con movimientos sísmicos como el de Cinchona, el 8 de enero de 2008- las paredes se debilitaban por el choque entre ellas.
"Durante el proceso de las obras se encontró que el terreno no tenía cimientos, sino que estaba sentado sobre el terreno y eso llamaba mucho la atención porque sí es bastante novedoso que un edificio tan antiguo se haya sostenido en pie sin cimentación, pero eso también es dado por el volumen y el grosor de las paredes, por lo que también se tuvo que construir una cimentación para todo el edificio", detalló Solórzano.
El reforzamiento permite que el patrimonio cumpla con lo dispuesto en el Código Sísmico, sin perder sus elementos histórico-arquitectónicos.
"Paralelo a esto, es una obra de reforzamiento estructural, únicamente, sin embargo, hay cierta intervención de la parte arquitectónica en lo que es pinturas, así como también se hicieron algunos hallazgos cuando se hizo el proceso de exploración de los colores, que fue lo que se encontró en los cielos, donde existe unos frescos debajo de la pintura que tiene ahorita", añadió la funcionaria.
Según la arquitecta, también se tomó la decisión de pintar el edificio con un gris sobrio a base de cal, con el objetivo de que con el paso de tiempo, la apariencia de la estructura se vaya añejando y asimilando al recuerdo que prevalece en el consciente colectivo de la comunidad florense.
De previo al trabajo estructural, la iglesia recibió mejoras por su deficiente sistema eléctrico y únicamente resta una fase arquitectónica, que incluye aspectos más artísticos en interiores y los cielos, principalmente, así como una intervención en el baptisterio.
"Estamos ahorita haciendo check, digamos, a los asuntos más frágiles del templo, que eran la parte eléctrica, que eso sí estaba bastante mal y vulnerabilizaba el edificio. Ahora la parte estructural, que es lo que le explicaba, que son puntos que son primordiales de abordar, aunque para el ojo público a veces lo arquitectónico es lo que más se ve y llama la atención. En orden de prioridades eso vendría a ser lo que queda, como buscar recuperar las pinturas de los cielos, pintar con más detalle la parte interior del edifico y temas más artísticos, por decirlo de cierta manera", señaló Solórzano.
"Para nosotros lo importante de este proyecto y el impacto que tiene para la comunidad, que es el rescate de un edificio con un altísimo valor histórico-arquitectónico que dichosamente se logró financiar, pues dos de los puntos más vulnerables, que es lo que le contaba, la parte eléctrica y la parte estructural, entonces nos da mucha tranquilidad de que vamos a tener un edificio antiguo por muchísimos años más", agregó la funcionaria.
Los trabajos se desarrollaron a partir de una propuesta de la empresa Miguel Cruz y Asociados, en alianza con el arquitecto Enrique Barascout.
Noticias, reportajes videos,
investigación, infografías.
Periodismo independiente en Costa Rica.
(506)4032-7931
|
comunicados@ameliarueda.com
Privacidad