Queridos amigos y compañeros de Eduardo, en especial para el Gordo Magliano, Botero y Fornarini:
Gracias a internet podemos unirnos a la distancia y compartir juntos, ante la mirada de miles de personas, nuestros sentimientos por la muerte de mi hermano.
En este mundo nuevo de las comunicaciones la intimidad adquiere ribetes diferentes.
En medio de tanta información hace falta el testimonio de quienes estamos más cerca de esta historia, que es la historia de miles y miles de personas en el mundo.
Por eso les escribo desde aquí.
Cuando una persona muere de la forma totalmente inesperada en que murió Eduardo, hay que erguirse sobre el dolor y la impotencia y enfrentar tantos y tantos detalles para despedirlo físicamente.
Inicia una nueva etapa en nuestras vidas: cuidar y apoyar a la familia de Eduardo. Nosotros los hermanos Rueda Ahumada quedamos huérfanos de padre cuando éramos muy pequeños y sabemos que ese sentimiento de desprotección les acompañará mucho tiempo. Por eso queremos no solo estar a su lado sino también ayudarlos en ese acomodo que hay que hacer para poder seguir viviendo en medio del dolor.
Todas las noches nos reunimos en la Iglesia de San José Obrero junto a amigos de Eduardo que ni siquiera conocíamos y a muchos que reencontramos. Rezamos y lloramos.
Durante el día hay que trabajar y hacer muchas gestiones burocráticas propias de la situación, y cuando regresamos a nuestras casas volvemos a llorar despacito, como para cargarnos nuevamente de fuerza y de fe y seguir adelante como Eduardo, el Negro, hubiera querido.
Cada uno a su manera, con sus herramientas, pero todos unidos en la fe de que nuestro hermano está tomando un matecito con nuestra madre y acompañándonos desde el cielo.
En mi caso, tengo un micrófono y por eso, con apoyo de mis hermanos y sobrinos y en memoria de nuestro querido Eduardo, iniciaremos este viernes 16 de mayo un foro nacional, a través de la radio y el sitio ameliarueda.com para revisar el problema de la inseguridad y apoyar todos los esfuerzos comunitarios para enfrentar, junto al gobierno y a las municipalidades, espacios ciudadanos organizados para luchar por la vida y evitar otras muertes injustas.
Eduardo es solo otro nombre más en la cada vez más larga lista de muertes violentas que acuñamos en Costa Rica. Por él, y por todos y todas los que han muerto así, queremos hacer algo constructivo para evitar que vuelva a pasar.
No sé qué suerte nos espera en este reto, pero no puedo dejar de hacerlo, porque Eduardo nos enseñó a todos a pelear, a ser valientes.
Como les dije cuando nos conocimos aquí en Costa Rica, Eduardo en sus momentos de fortaleza, que eran muchos, era para los cuatro hermanos nuestro papá, aquel que perdimos hace tantos años. Pero en su debilidad, era nuestro hijo.
Ustedes lo escucharon decir absolutamente convencido: ¡yo tengo a mis hermanos…!
Pero no les puedo negar que es muy duro y que así como Eduardo nos pediría fortaleza, entiende nuestro llanto, esas lágrimas que ruedan silenciosas ante los recuerdos.
Aquí estamos junto a nuestros colaboradores preparándonos para mañana viernes, dia en que lanzamos el proyecto. Nos acompañan mis hermanos mis sobrinos, nuestros amigos y amigas, todos los costarricenses que quieren cambiar la historia.
ameliarueda.com es esencial en este esfuerzo y por ese medio estarán informados.